Residuos Sólidos
Cada año se generan en México alrededor de 40 millones de toneladas de residuos, de las cuales, 35.3 millones corresponden a residuos sólidos urbanos (RSU) y se estima que entre 5 y 6 millones de toneladas a residuos peligrosos (RP).
La infraestructura para dar un manejo adecuado a los residuos sólidos urbanos es aún insuficiente. La capacidad instalada en el país debe ser optimizada para contar con sistemas efectivos de manejo que permitan, por ejemplo, su aprovechamiento, recolección y reciclaje de los residuos.La gestión integral de éstos constituye una fuente de oportunidades para generar mercados y cadenas productivas formales, mismas que requerirán de criterios de desempeño ambiental para aprovechar los materiales y/o el contenido energético de los residuos.
Desde hace muchos años, las autoridades desarrollan acciones tendientes a controlar los residuos, pero en muchos casos no han sido las más adecuadas y el problema ambiental y posiblemente de salud persiste en varios lugares con una tendencia a su agravamiento.
En general, las soluciones que se han implementado van en busca del control de los residuos al final de su ciclo y esto ha propiciado resultados inadecuados para la sociedad y las mismas autoridades. Los esfuerzos serios y metódicos con la utilización de herramientas profesionales para atacar este problema iniciaron a finales de los sesentas y principios de los setentas, alcanzando niveles de cobertura del servicio de recolección formal en un 80% y del 50% en una disposición en rellenos sanitarios o sitios controlados.
Sin embargo, si se considera que existen 2,445 municipios en el país, más de 200,000 localidades y que en las áreas metropolitanas se asienta casi el 50% de la población, menos del 5% de los municipios han resuelto el problema.
El diagnóstico básico de los RSU incluye la ubicación de fuentes de información identificadas, donde se llevó al cabo una recopilación, análisis y evaluación de la información disponible. Asimismo, presenta los datos de generación, composición e infraestructura que se han obtenido en el transcurso del tiempo en estudios y proyectos sobre el sector de los residuos y finaliza con las conclusiones y principalmente, recomendaciones consideradas para rencauzar las acciones de las autoridades en los tres niveles de gobierno.
Sacar provecho de la "basura" y cuidar el medio ambiente es posible para los municipios, a través de nuevas tecnologías, eficiencia en los servicios de recolección, así como acciones de participación ciudadana y trabajo con la iniciativa privada
La disposición final de los desechos que todos generamos es un problema cada vez más complejo que los gobiernos municipales y estatales no han resuelto. Como ejemplo, de las 200 ciudades principales del país, sólo 10 por ciento tiene la capacidad para asimilar la cantidad de residuos sólidos y orgánicos que se desechan; el resto no quiere, no puede o no le interesa porque, al final del camino, la administración de tres años termina y con ella sus políticas de mejoramiento del ambiente.
Algunos municipios llevan la mal denominada "basura" a tiraderos a cielo abierto sin importar que esta acción genere mayor contaminación.
Lo que se requiere es la construcción de rellenos sanitarios con el rediseño de sus estructuras y tareas de selección y pepena, el ingreso de los pepenadores a la formalidad, la creación de empresas cooperativas, solución al tema fiscal, la formación de un marco de incentivos mediante sistemas de depósito-reembolso y la integración de fideicomisos en los que participen las compañías manufactureras.
Aplicar estos objetivos crearía una red de mercados que, en forma automática, recuperaría buena parte de los residuos y los transformaría en materiales de consumo varios para la industria, considera el director general de Sistemas Integrales de Gestión Ambiental (Sigea Carbon), Gabriel Quadri de la Torre.
Sin embargo, los gobiernos municipales per se no pueden hacer la tarea, requieren de la participación y el apoyo de la iniciativa privada para aplicar, juntos, economías de escala. "La falla es institucional, no necesariamente tecnológica", agrega el entrevistado.
Las instituciones, en este caso las administraciones municipales, deben "ponerse las pilas" y aplicar programas eficientes en el manejo integral de los residuos para mejorar el ambiente, de lo contrario serán rebasadas por el acelerado crecimiento demográfico, la modificación de las actividades productivas y el incremento en la demanda de los servicios.
Ayuntamientos responsables
Como decíamos al principio, apenas unas 20 ciudades han considerado con seriedad lo delicado de esta situación. Entre éstas se encuentran Tecámac, Chihuahua, Ciudad Juárez, Monterrey, Aguascalientes, Mérida, Querétaro, León, Culiacán y Durango. En esas localidades se percibe de inmediato la aplicación de políticas integrales en el manejo de los residuos. A los ojos de los demás, estos ayuntamientos se constituyen en entes funcionales, responsables y relativamente eficientes en la recolección, aprovechamiento, reciclaje y disposición adecuada de los residuos en rellenos sanitarios.
En algunos casos, como Ciudad Juárez, Tecámac, Durango y Naucalpan, utilizan la venta de bonos de carbono, lo que les permite el autopago de las inversiones. Por ejemplo, el gobierno local de Querétaro recolecta residuos electrónicos dentro de su programa de separación de basura, con el cual ha recuperado, en el presente semestre, más de 600 piezas —impresoras, teclados, equipos de cómputo, discos duros, teléfonos celulares, entre otros— que de llegar a los basureros municipales no se degradarían ni en 200 años. Metepec, Toluca, Naucalpan, Nicolás Romero, Tepotzotlán y Valle de Bravo, son otros municipios en donde se trabaja con una dinámica similar.
En Naucalpan, se habla del empeño por mantener limpia la municipalidad, y para ello delegó la operatividad del relleno sanitario de Santiago Tepatlaxco a una empresa especializada, que maneja más de medio millón de toneladas de residuos sólidos diariamente.
Detallan que este depósito cuenta con mejoras tecnológicas para optimizar su operatividad, consistentes en una cubierta más resistente hecha a base de polietileno de alta densidad para mayor duración. Tiene un filtro de piedra para permitir que los lixiviados se acumulen más rápidamente y cuenta con una cubierta que protege la geomembrana para evitar que se rompa.
Los presidentes municipales han encontrado que la instalación de los rellenos sanitarios es una alternativa sana, con un método completo y definitivo para la eliminación de todo tipo de desechos sólidos. Además, evita problemas causados por acumulación de cenizas y materiales que no se descomponen; su operación y mantenimiento tiene bajos costos y genera empleo para mano de obra no calificada.
Dichos rellenos pueden ser colocados en las inmediaciones del área urbana, reduciendo los costos de transporte, facilitando la supervisión por parte de la comunidad y permitiendo la utilización de terrenos considerados improductivos para convertirlos, en el futuro, en parques o campos de juegos.
Así como en Naucalpan, en el municipio de Teocelo, Veracruz, se dieron a la tarea de implementar nuevas estrategias en el depósito final de los desechos. En ese sitio se determinó aplicar el programa de la tecnología de lombricompostaje que mejoró el resultado del compostaje y redujo costos del proceso y del tiempo de producción de abono orgánico, de seis meses —tiempo que tarda con los métodos de compostaje tradicionales— a sólo un mes.



